El colágeno para las articulaciones, tendones y tu piel
EN BREVE
El tipo I (marino) se enfoca en la piel y los tendones.
El tipo II (bovino o aviar) se enfoca en el cartílago articular.
Para una acción global, el colágeno hidrolizado multitipo o la alternancia de fuentes funciona bien.
Dosis efectiva: de 5 a 10 g al día para las articulaciones, de 2,5 a 5 g para la piel.
Duración recomendada entre 8 y 24 semanas según el objetivo.
Piel que se afloja, articulaciones que crujen por la mañana, tendones sensibles después del deporte…
Estas molestias comparten un punto en común: el colágeno.
Esta proteína estructural disminuye naturalmente con la edad, pero ¿pueden los suplementos realmente compensar esta pérdida? Y lo más importante, ¿cómo elegir el tipo adecuado según tus necesidades?
Índice
El papel del colágeno en tu cuerpo
Una proteína estructural esencial
El colágeno representa aproximadamente el 30 % del total de proteínas del organismo.
Constituye el "esqueleto" de los tejidos conjuntivos: piel, tendones, ligamentos, cartílagos, huesos y paredes de los vasos sanguíneos. Su estructura de triple hélice le confiere una resistencia mecánica excepcional, comparable a la del acero a igual peso.
Por qué su producción disminuye con la edad
A partir de los 25 años, la síntesis de colágeno disminuye aproximadamente entre un 1 y un 1,5 % al año.
A los 50 años, producimos casi la mitad que a los 20. Esta disminución es aún más pronunciada después de la menopausia en las mujeres, debido a la caída de los estrógenos.
A esto se suman los factores ambientales: exposición a los rayos UV, tabaco, contaminación y exceso de azúcar, que degradan el colágeno existente mediante un fenómeno llamado glicación.
Hecho poco conocido: el estrés oxidativo crónico y la inflamación de bajo grado aceleran fuertemente la degradación del colágeno. Una dieta rica en antioxidantes ayuda, por lo tanto, a preservar el colágeno ya presente.
Tipos de colágeno: marino, bovino e hidrolizado
Colágeno de tipo I para la piel y los tendones
El colágeno de tipo I representa aproximadamente el 90 % del colágeno cutáneo y la casi totalidad del de los tendones.
El colágeno marino es la fuente más rica, con más del 90 % de tipo I. Por lo tanto, es particularmente adecuado para objetivos de belleza (piel, cabello, uñas) y para el soporte de los tendones, especialmente en deportistas o en casos de tendinitis.
Colágeno de tipo II para los cartílagos articulares
El cartílago articular está compuesto en un 50–60 % por colágeno de tipo II.
Se encuentra principalmente en el cartílago de pollo o la tráquea bovina.
Existen dos formas:
- el colágeno de tipo II nativo (no hidrolizado), utilizado en dosis muy bajas (aproximadamente 40 mg al día);
- el colágeno de tipo II hidrolizado, utilizado en dosis más altas (de 1 a 10 g al día).
El colágeno nativo actuaría mediante un mecanismo de tolerancia inmunitaria, mientras que el hidrolizado aporta directamente los aminoácidos necesarios para la síntesis del cartílago.
Ventajas del colágeno marino hidrolizado
La hidrólisis permite reducir el peso molecular del colágeno, pasándolo de aproximadamente 300 000 a 2 000–5 000 daltons.
Esta transformación mejora significativamente su absorción intestinal.
El colágeno marino hidrolizado presenta una biodisponibilidad aproximadamente 1,5 veces superior a la del colágeno bovino. Su perfil de aminoácidos (glicina, prolina, hidroxiprolina) es muy similar al del colágeno humano.
¿Cuál es el mejor colágeno para sus necesidades?
Criterios de calidad a considerar
Un buen colágeno debe presentar:
- un bajo peso molecular (inferior a 5.000 daltons),
- un origen claramente trazado,
- la ausencia de contaminantes, especialmente metales pesados en el caso del colágeno marino.
Las menciones «péptidos de colágeno» o «colágeno hidrolizado» indican una forma bioactiva. Es mejor evitar los productos que contienen muchos aditivos.
Formas y dosis recomendadas
- Para la piel: 2,5 a 5 g de colágeno marino hidrolizado al día
- Para los tendones: 5 a 10 g de colágeno marino o bovino tipo I
- Para las articulaciones / artrosis: 10 g de colágeno hidrolizado o 40 mg de colágeno nativo tipo II
Cápsulas o polvo: ¿qué elegir?
El polvo es más práctico para alcanzar dosis elevadas (hasta 10 g al día) y suele ser más económico.
Las cápsulas son adecuadas para dosis más bajas y ofrecen mayor comodidad para llevarlas consigo.
Con una dosis equivalente, la eficacia sigue siendo la misma.
¿Cómo usar correctamente el colágeno?
Tratamiento y duración óptima de uso
Los estudios que muestran un beneficio utilizan tratamientos de 8 a 24 semanas.
Para la piel, los primeros efectos pueden aparecer después de 4 a 8 semanas.
Para las articulaciones, generalmente se deben esperar de 12 a 24 semanas.
Se recomienda un tratamiento de al menos 3 meses para evaluar la eficacia.
Combinación con ácido hialurónico
El ácido hialurónico tomado por vía oral (80 a 200 mg al día) complementa la acción del colágeno.
Mejora la lubricación articular y refuerza la hidratación de la piel, lo que lo convierte en una combinación interesante en un enfoque antienvejecimiento global.
¿Quién no debe tomar colágeno?
El colágeno no está recomendado:
- a personas alérgicas al pescado o a los crustáceos (colágeno marino),
- a personas alérgicas a los bovinos o al pollo (colágeno terrestre),
- en caso de hipercalcemia o cálculos renales cálcicos para las fórmulas enriquecidas con calcio.
En caso de embarazo, lactancia o tratamiento anticoagulante, se recomienda consultar a un médico.
Cómo elegir según sus objetivos
- Objetivo piel / belleza: colágeno marino tipo I, 2,5 a 5 g al día, asociado a vitamina C
- Objetivo tendones / deporte: colágeno marino o bovino tipo I, 5 a 10 g al día
- Objetivo articulaciones / artrosis: colágeno nativo tipo II (40 mg) o colágeno hidrolizado multitipo (10 g), con ácido hialurónico
Para una acción global sobre la piel y las articulaciones, es posible alternar las fuentes u optar por un colágeno hidrolizado multitipo.
La clave sigue siendo la regularidad durante varios meses y la asociación con la vitamina C, indispensable para la síntesis de colágeno.



